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Nota de Mario: Ante de la buena acogida que tuvo Limpieza de Objetivos: Lo Básico Que Necesitas Saber, hoy nuestro colaborador Iaio nos trae una completísima guía sobre la limpieza de cámaras de fotos réflex. El típico artículo que te tienes que imprimir o guardar en PDF 😉

Uno de los peores enemigos del fotógrafo es sin duda el temido polvo. Ya sea dentro de la cámara, por fuera, en las roscas y botones o entre los engranajes de los objetivos, el polvo y la humedad son una amenaza tanto para las fotografías como para los equipos.

Este enemigo omnipresente, está al acecho en todos lados y puede provocarnos un dolor de cabeza en el momento menos esperado. Hoy te traigo una pequeña guía que puede prolongar la vida de tu equipamiento o hasta sacarte de algún apuro.

Nota de Mario: Mentira, no es una pequeña guía, es un largo y excelente artículo que se ha currado Iaio de más de 2.500 palabras 🙂 . Prepárate un coffee y disfruta de la lectura.

¿Por qué tienes que mantener tu cámara y lentes lejos del polvo?

Imagínate que luego de semanas de planear un safari fotográfico y miles de fotos después, te das cuenta que la mitad de las fotografías se arruinaron producto de una partícula que se había adherido al sensor, fastidiando la mitad de las fotos, o peor aún, rayando el sensor de por vida. 

No solo basta con prevenir. Ser cuidadoso con la cámara es muy importante, pero no garantiza de que en algún momento, una partícula, la humedad o un descuido pueda llegar a dañar nuestro equipo. Es allí donde saber cómo enfrentar el problema y darle una solución te dará un valor añadido.

Principal riesgo al realizar la limpieza de una cámara réflex

Uno de los principales riesgos de la limpieza, es la limpieza en sí misma. Esto no quiere decir que debas gastarte un dineral en algún centro especializado para que dejen tu cámara en óptimas condiciones si llegara, por ejemplo, a ensuciarse el sensor, sino que tomando los recaudos pertinentes, y luego de leer este artículo, estarás en condiciones de hacerlo tú mismo. Solo debes vencer el miedo a hacerlo y realizarla con mucho cuidado.

Limpieza Exterior: Cuerpo, botones y perillas

Las cámaras réflex parecen tener un don especial para que el polvo se adhiera a estas con una asombrosa facilidad. La grasa de nuestras manos, la suciedad del ambiente y la cantidad hendiduras, botones y roscas, hacen de la cámara el hogar ideal para que este se acumule.

Como también mencionaremos más adelante para la limpieza del interior de la cámara, y a diferencia de lo que muchos creen, utilizar aire comprimido para limpiar las cámaras no suele ser la mejor decisión. La potencia con la que este sale puede dañar el equipo, rayarlo o hasta introducir aún más ese indeseable polvillo en el interior de la cámara.

Limpieza del cuerpo de la cámara

Antes de utilizar cualquier tipo de tela o toalla húmeda es importante que, con una pera de aire o un pincel de cerdas naturales muy suaves, eliminemos las partículas que puedan llegar a rayar nuestro equipo si las arrastramos con un paño de limpieza.

Para evitar que el polvo entre en el interior de la cámara, mantén un objetivo montado o bien utiliza la tapa que el fabricante incluye en los kits destinada a tal fin.

Debes prestar especial atención a las zonas más inaccesibles, como las ranuras para tarjetas de memoria, las perillas o botones, ya que es donde suele acumularse la mayor cantidad de suciedad.

Si tienes pensado utilizar algún producto de limpieza, procura que este no sea abrasivo e intenta utilizarlo con moderación ya que en exceso puede acumularse en las hendiduras del cuerpo de la cámara provocando quizás, mayores perjuicios. El alcohol isopropilico gracias a su gran volatilidad, suele ser la primera opción de muchos fotógrafos para realizar esta tarea.

Limpieza del visor

Todo lo que se interponga entre la fotografía y el fotógrafo es para prestarle especial atención. Limpiarlo es fácil y rápido por lo que no te será problema.

Para trabajar más cómodo, retira el protector de goma, y con el mismo pincel con el que limpiaste el cuerpo, suavemente remueve el polvo alrededor de este. Para limpiar el cristal, puedes utilizar un paño o una toallita húmeda, pero asegúrate de que ninguna partícula de considerable tamaño haya quedado en el mismo para evitar rayones.

Limpieza de la pantalla

Más allá de que tengan o no protector, las pantallas LCD de las cámaras se ensucian con mucha facilidad. Limpiar la misma es similar a la limpieza del visor, por lo que no tendrás ningún problema en realizarla.

Para que todo el trabajo realizado no haya sido en vano, procura mantener libre de polvo la mochila, el bolso o aquel lugar en donde tengas pensado guardar la cámara.

Limpieza Interior: el Sensor

Por más cuidadoso que seas en el manejo de la cámara, tarde o temprano aparecerán las tan temidas manchas del sensor en tus fotografías. Ningún usuario de cámaras digitales réflex, por más cuidadoso o profesional que sea, está exento de este problema. Lo importante como te dije anteriormente es perder el miedo, tomar los recaudos necesarios y aprender a limpiarla.

Limpieza del Sensor

Limpieza del Sensor

¿Cómo afecta a la imagen un sensor sucio?

Clic en la foto para agrandar. Podrás ver claramente ciertas manchas en la esquina superior izquierda del encuadre.

Manchas en el Sensor de una cámara de fotos réflex

Manchas en el Sensor de una cámara de fotos réflex

¿Cómo saber si el sensor necesita una limpieza?

  1. Fija la apertura en el valor f/ más alto que te permita la cámara, es decir, el diafragma lo más cerrado posible. Ej. f/22.
  2. Fija la sensibilidad ISO al valor más bajo posible. Ej. ISO 100
  3. Enfoca al infinito.
  4. Apunta al cielo o hacia un fondo liso. Ej. Pared, hoja de papel, etc.
  5. Haz varias fotos.

Opciones que existen para limpiar el sensor:

No todos los materiales ni opciones que ofrece el mercado son adecuados para su utilización en la limpieza del sensor o las lentes. El material de limpieza es extremadamente importante en el resultado que obtengamos. Utilizar opciones de baja calidad puede afectar la integridad del equipo. Te recomiendo que utilices aquellos productos reconocidos por su calidad, como puede ser la solución Eclipse2.

  • Pincel: es uno de los mejores aliados a la hora de remover el polvo, pero asegúrate de que el mismo sea muy suave, de fibras naturales y este específicamente diseñado para esta tarea. También debes tener cuidado de no tocar con los dedos las fibras de este ya que el sudor de nuestros dedos hará que pierda su eficacia.
  • Aire a presión: consiste en utilizar una pera de aire de bastante presión para desprender el polvo o las partículas que pudieran haberse adherido al sensor producto de su uso. Ten cuidado de nunca tocar con la misma el sensor o el interior de la cámara y de apretarla varias veces antes de apuntarla hacia el sensor para evitar que esta arroje otra cosa que no sea aire.
  • Solución Líquida: mediante una solución que se aplica con un pincel o paño diseñado específicamente para esta tarea, se elimina el polvo del sensor con unas pasadas. Asegúrate de utilizar uno específico para limpieza de sensores, ya que si el mismo es muy abrasivo, puede dañar el cristal protector del sensor.
  • Tampón adhesivo: cuando las partículas son de cierto tamaño, podremos utilizar el tampón adhesivo, que es el método que emplean los fabricantes de cámaras en sus fábricas y que hace muy poco se ha lanzado al mercado.
  • Servicio técnico: como última opción siempre nos quedara el servicio técnico autorizado por nuestro fabricante. Garantiza el trabajo y se hará responsable por los daños que pueda llegar a sufrir el sensor.

Los distintos métodos no son excluyentes sino más bien complementarios: Si luego de soplar aire mediante la pera, aun quedaran rastros de polvo o partículas adheridas al sensor, podrás utilizar algún líquido no abrasivo e intentar eliminarlas. Si las partículas siguen allí, puedes utilizar un tampón adhesivo pero si el problema persiste, será hora de ponerse serios y llevar el equipo al servicio técnico de confianza más cercano.

Limpiando el sensor: Paso a paso

Para minimizar los riesgos al a hora de limpiar el sensor de la cámara, asegúrate de hacerlo en un lugar libre de polvo, estable y que te permita trabajar con tranquilidad.

Vale aclarar que en realidad al limpiar el sensor no estarás en contacto directo con este. Delante del sensor hay un fino cristal que lo protege. Esto no quiere decir que debas ser menos cuidadoso realizando este proceso ya que encontrar a alguien que cambie dicho cristal no es tarea fácil ni económica.

Antes de comenzar a limpiar el sensor, asegúrate de que la batería este 100% cargada ya que si en el medio del proceso llegara a apagarse, automáticamente las láminas que protegen al sensor se cerraran pudiendo ocasionar un daño grave.

  1. Una vez hayas encontrado un lugar limpio y cómodo para trabajar, quita el objetivo.
  2. Para poder acceder al sensor será necesario que busques en las configuraciones de la cámara la opción “bloqueo del espejo”. En este modo, se levanta el espejo y se apaga el sensor pudiendo acceder a él y trabajar más tranquilo.
  3. En principio, como vamos a utilizar la pera de aire o un pincel, lo ideal es trabajar con la cámara “boca abajo” para que la gravedad nos ayude a que el polvo no vuelva a adherirse al sensor. Si estamos utilizando algún líquido lo más cómodo es la cámara “boca arriba” sobre una superficie limpia y firme.
  4. Procede a cuidadosamente realizar la limpieza del sensor. Si tienes dudas respecto al método que hayas elegido para realizar la misma, puedes leer las instrucciones que acompañan a los productos (Pera, Pincel, Solución liquida o tampón adhesivo) destinados para realizarla.
  5. Antes de colocar la lente y comprobar que hayamos desprendido todas las partículas, asegúrate de limpiar la parte posterior del objetivo para no volver a introducir polvo dentro de la cámara y que todo el proceso haya sido en vano.
  6. Apaga la cámara para que el espejo vuelva a su posición original y toma unas fotografías de una superficie de color uniforme, como una hoja en blanco, el cielo o una pared con el diafragma lo más cerrado posible. Verifica que aquellas partículas que antes estropeaban tus fotografías ya no estén allí.

Si luego de los pasos precedentes, aun quedaran rastros de polvo o partículas, debes iniciar nuevamente el proceso pero utilizando alguna de las otras opciones que te mencioné anteriormente, para realizar una limpieza más profunda. Recuerda siempre de ser extremadamente cuidadoso. Cualquier descuido podrá dañar tu equipo.

Qué no hacer a la hora de limpiar un sensor:

  • El sensor no es como una lente, jamás utilices tu aliento para limpiarlo y mucho menos tus dedos. Al soplar nosotros mismos, expulsamos partículas de saliva que no hacen más que empeorar la situación inicial.
  • No te recomiendo que utilices aire comprimido para limpiar el interior de la cámara. El aire sale con demasiada presión y si no somos cuidadosos corremos el riesgo de rayar el sensor.
  • Ten cuidado: Cualquier movimiento brusco en el interior de la cámara puede dañarla.
  • Para acceder al sensor, ni se te ocurra utilizar el modo Bulb ya que de este modo lograras levantar el espejo, pero el sensor seguirá activo y la energía que este emita puede atraer más polvo y ni hablar de qué pasaría si mientras realizas la limpieza se cerraran las cortinillas que protegen al sensor.
  • No utilices cualquier líquido o alcohol para limpiar el sensor. Asegúrate de que el mismo no sea demasiado abrasivo.

Limpieza del Objetivo

Limpieza de objetivos

Limpieza de objetivos

 

Como ya has leído en , mantener los objetivos limpios y libres de polvo ayudará a que los mismos prolonguen su vida útil. Las cámaras se vuelven obsoletas, pero estos pueden acompañarte largos años, , si es que eres cuidadoso con ellos. Pero, al igual que con el sensor, realiza la limpieza de tus objetivos solo cuando sea necesario.

El proceso para limpiar el cuerpo de un objetivo es similar al de limpiar el cuerpo de la cámara y no representa mayores riesgos para la integridad del objetivo si tomas los recaudos que te mencioné anteriormente.

Para las lentes la cosa cambia un poco. Nuevamente, utiliza la pera de aire para retirar aquellas partículas que puedan potencialmente provocar rayones en la superficie de la lente. Una vez hecho esto, limpia la superficie de la lente suavemente con un paño de microfibra, similar al que se utiliza para limpiar gafas.

Si después de esto hubieran quedado rastros o marcas en la misma, puedes utilizar alcohol isopropilico, y darles el toque final. Las lentes tienen un baño protector que evita que se dañen con mayor facilidad por lo que solo utiliza líquidos si fuera realmente necesario.
Ten la precaución de quitar todo el polvo de la tapa protectora de la lente con un pincel para evitar que, al protegerla, se ensucie nuevamente.

Qué no hacer a la hora de limpiar un objetivo:

  1. Si no quieres provocar mayores daños, el papel, la camisa y la camiseta no son opciones permitidas para limpiar tus lentes.
  2. No añadas ningún líquido directamente sobre la lente ya que puede acumularse o entrar por las hendidas hacia el interior del objetivo.
  3. No utilices limpiadores genéricos de lentes para limpiar tus objetivos, algunos son muy abrasivos y pueden terminar por dañar el baño protector que las marcas utilizan para proteger las lentes.
  4. No guardes tus objetivos en lugares húmedos que puedan llegar a generar hongos en la lente.
Imagen de lente con hongo

Imagen de lente con hongo

Cuidados generales del equipo

  1. Tanto el equipo como el lugar donde lo guardemos (mochila, funda o bolso, etc.) deben mantenerse lo más limpios posible. De esta manera, que entren partículas será más complicado.
  2. Mientras estemos utilizando un objetivo, la tapa trasera puede acoplarse a la tapa de la cámara para que no coja suciedad.
  3. Si tienes pensado darle un respiro a la cámara y no utilizarla por un tiempo, sería conveniente que le extraigas la batería y que la guardes en un armario bien cerrado, dentro de una bolsa, en su bolso o mochila, junto con algún desecante que la proteja de la humedad.
  4. Nunca es bueno que dejes el sensor de la cámara expuesto por mucho tiempo. Al momento de cambiar las lentes, asegúrate de hacerlo rápidamente, y en ambientes lo más limpios posibles. Ej. dentro de la mochila.
  5. Los objetivos, en la medida de lo posible, deben ser guardados con el diafragma totalmente cerrado. De esta forma, las laminillas quedan extendidas y se reduce la posibilidad de aparición de hongos y óxido.
  6. Es recomendable que realices algunas fotos, para que todas las partes móviles de las lentes se accionen, si es que tienes alguna lente que hace un tiempo que no utilizas.
  7. Mantener la cámara o bien con su tapa o bien con una lente colocada para evitar que el polvo del ambiente se meta en su interior.
  8. Lleva siempre en tu mochila: un kit de toallitas húmedas peck-pad, líquido eclipse2, espátula homologada para el tamaño del sensor de tu cámara, y un pincel de cerdas naturales electroestático, para que el polvo se pegue a él.

Lograr buenos hábitos al momento de manejar tu equipo minimizará el riesgo de que el polvo, la humedad o los rayones puedan llegar a dañarlo.

Como dice el dicho, más vale prevenir que curar. Si has disfrutado leyendo este artículo no dejes de compartirlo en Facebook, Twitter o Google+. Gracias.

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