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Fotos de neptuno planeta

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Por mucho tiempo hemos sabido que La Biblia hace referencias textuales al Planeta X, pero ¿Hay algo más?. Sí, mucho más, gracias a los investigadores de Nueva York y Jerusalén, dedicados a descubrir los Códigos de La Toráh.

Los primeros resultados de este nuevo órgano de trabajo son impresionantes en sus implicaciones, ya que auguran una guerra catatrófica nuclear y posterior sobrevuelo del Planeta X.

Los nuevos descubrimientos está en corriente de los avances informáticos, ya que fueron empleadas tecnologías más avanzadas que las disponibles para investigadores del siglo 20, con el Código de La Biblia. Esto es comparable con la diferencia entre un teléfono de niños, donde artesanalmente se armaba a través de un cordel y dos vasos plásticos, con un Iphone 4 de última generación.

Este código de “La Estrella de Nibiru en 2013,” fue descubierto por el rabino Glazerson, utilizando “Nabiru” en lugar de “Nibiru”.

Después de aceptar la invitación para unirme al proyecto, mi primera tarea fue la preparación de una larga lista de sugerencias con palabras relacionadas al Planeta X.
Aunque solo encontramos uno o dos códigos sólidos del Planeta X en 2012, hay numerosas coincidencias para el año 2013.

Aquí viene el problema para el observador casual, como ahora estamos viendo las sutiles diferencias entre la transliteración y la transcripción.

Una transcripción es un registro fiel de lo que está dicho o escrito. Un buen ejemplo son los Diez Mandamientos.

Como dice el viejo refrán, “si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo”. Ergo, Dios transcribe los Diez Mandamientos de Moisés que no habría margen para (lo que “es”) interpretaciones.

Por otra parte, la transliteración es un proceso difícil, donde las palabras o frases se asignan a partir de un idioma a otro, por lo general en un carácter por carácter.

Hay varios factores que pueden plagar esfuerzos transliteración, como el mapeo palabras de una lengua muerta a una lengua de uso moderno. Un excelente ejemplo de ello son las muchas versiones diferentes de la Santa Biblia hoy en día disponibles y las acaloradas discusiones que crean.

En tales casos, el dialecto de la lengua, la cultura y el punto geográfico, en gran medida pueden influir en el resultado, así como agendas personales o profesionales. Por lo tanto, uno debe ser capaz de mirar más allá, con el fin de ver esto por lo que es. Un proceso muy humano.

La ortografía actual del término “Nibiru” se deriva de la investigación basada en el Planeta 12 por Zecharia Sitchin, que se traduce en Inglés como “planeta del cruce”.

Cuando Richard Shaw presentó la lista de los términos de búsqueda que había preparado con la ayuda de Jacco Van der Worp y Manning Janice, a los investigadores en Jerusalén, se encontraron con los códigos de dos de las grafías transcrito: “. Nibiru”, “Nabiru”.

Del mismo modo, la ortografía tales como “Nebiru” y faltas de ortografía como “Nibiriu” no producen ningún tipo de códigos para nosotros en todo cuando se utiliza un parámetro razonable de saltar.
Hay otras diferencias también. Por ejemplo, los términos Nibiru y los Anunnaki están unidos perfectamente. Al igual que con Nibiru, usted puede encontrar fácilmente otros deletreos. Por ejemplo, Anunnaki también se escribe como: ANNUNNAKI, Annunaki, Anunakki,

Anunaki y Annnunnaki.

¿De qué manera todo esto se reduce a una comparación de Nibiru vs Nabiru? Nibiru es la transliteración intuitiva de la vida de un judío en Nueva York, mientras que Nabiru es la transliteración intuitiva de un judío de Jerusalén. Ambas separadas por una vocal y una gran cantidad de océanos, sin embargo, significa lo mismo. Entonces ¿Dónde deja esto a los detractores?

Mientras que encontrar los códigos se sigue haciendo en casi la misma manera que antes, la enorme diferencia radica en la fiabilidad significativamente alta de lo investigado. Este es el nuevo nivel sin precedentes de confiabilidad estadística que está llegando para investigar el Código de la Torá, dejando aprietos a detractores y escépticos.

Hercólubus es un inmenso planeta que tiene una órbita de 3600 años, según los cálculos del investigador Zecharia Sitchin.(libro “El Duodécimo Planeta” – 1976)

Y en cada órbita alcanza un punto de gran aproximación a la Tierra, no llega a colisionar pero pasa tan cerca que provoca grandes cambios en la Tierra.

Los efectos de las anteriores visitas de Hercólubus, están grabados en los textos antiguos de todas las culturas y en las ciencias de la geología y la arqueología.

Características generales

Su tamaño es aproximadamente 4 veces mayor que Júpiter. (John J. Matese and Daniel P. Whitmire – Cornell University – April 26, 2010)

Diámetro de la Tierra: 12.756 Km.

Diámetro de Júpiter: 142.984 Km.

Diámetro de Hercólubus: 572.000 Km. aproximadamente (Esto significa que es 1.300 veces mayor que la Tierra)

Otros nombres que se le han dado a Hercólubus.

Los científicos lo llaman “Planeta X” y “10º planeta”, los sumerios lo llamaban “Nibiru”, los babilonios lo denominaban “Marduk”, los egipcios lo llamaban “Neteru”, en la Biblia se llama “Ajenjo”, los mormones lo llaman “Kolob”, en la Biblia Kolbrin se le llama “El Destructor”; la NASA le da varios nombres: “Némesis”, “Orcus” y “Lumi(229)”, Theodor Grigull lo llamo “Hades”, un observatorio ruso lo llaman “Raja Sun” o “Gran Estrella”, algunos astrónomos lo llaman “Tycho” y también “Tyche”, también se le llama “Barnard I”.

Cada cultura de la Tierra lo ha descrito con un nombre particular, porque es el cuerpo celeste más venerado en toda la antigüedad.

Localización de Hercolubus por el satélite IRAS.

El 25 de enero de 1983 fue lanzado al espacio el satélite IRAS (Infrared Astronomical Satellite), un proyecto conjunto de las agencias espaciales de los Estados Unidos, Reino Unido y los Países Bajos. Su objetivo principal consistió en realizar un escáner completo del cielo a longitudes de onda infrarroja, un tipo de luz que no podemos ver con nuestros ojos pero que nos da información sobre la temperatura de un objeto.

Para conseguir el objetivo necesitó diez meses y finalmente se desintegró en la reentrada a la atmósfera terrestre el 21 de noviembre de aquel mismo año. Durante su periplo, en una órbita polar a 560 millas de la Tierra, el satélite IRAS rastreó cuatro veces seguidas, casi el 100% del cielo, utilizando longitudes de onda de 12, 25, 60 y 100 micrómetros, con resoluciones de entre 0,5 y 2 minutos de arco.

La astronomía infrarroja es la detección y el estudio de la radiación infrarroja (energía térmica) emitida por todos los objetos del universo. Todo cuerpo que tiene una temperatura por encima del cero absoluto irradia ondas en la banda infrarroja.

La astronomía infrarroja es un excelente método para el estudio del universo, en una gama de longitudes de onda de 1 a 300 micrómetros (un micrómetro o micrón es la millonésima parte de un metro). El ojo humano detecta solamente 1% de las ondas de luz de 0,69 micrones y 0,01% de las ondas de 0,75 micrones; no puede ver longitudes de onda mayores de 0,75 micrones, excepto que la fuente de luz sea extremadamente brillante.

Resultado de todo ello, fueron localizados más de medio millón de fuentes de irradiación infrarroja, y entre todas ellas sin duda, destaca la que saltó a numerosos medios de comunicación de todo el mundo el 30 de diciembre de1.983.

Washington Post, 30/Diciembre/1983:

“Descubierto Misterioso cuerpo celeste”

“Se ha encontrado un cuerpo celeste, parte de este sistema solar, tan grande como Júpiter y en dirección de la constelación de Orión por un telescopio orbital.”

De esta manera, el prestigioso diario americano se hacía eco del más importante descubrimiento del IRAS.

Otros muchos medios de comunicación también dieron la noticia de tan enigmático descubrimiento con otros titulares no menos sugerentes:

“Cuerpo Misterioso Encontrado en el Espacio”

“El Objeto Gigante Envuelve en Misterio a Astrónomos”

“En el Borde de sistema solar, el Objeto Gigante es un Misterio”

“Cuando científicos de IRAS vieron primero el cuerpo misterioso, calcularon que pudiera estar tan cercano como 50 mil millones millas y moviéndose hacia la tierra”

El misterioso cuerpo fue visto dos veces por el satélite infrarrojo mientras escrutaba el cielo. En la segunda de las ocasiones, seis meses después de la primera, el enigmático objeto no se había movido del punto de localización inicial, fijado en el borde occidental de la constelación de Orión, con lo que se descartó de inmediato la posibilidad de que fuera un cometa, y más aún por el enorme tamaño que parecía reflejar, ligeramente superior al de Júpiter. La distancia estimada se calculó en torno a los cincuenta mil millones de millas (algo más de ochenta mil cuatrocientos sesenta y siete millones de kilómetros), unas 537,89 UA (Unidad Astronómica, equivalente a la distancia media del Sol a la Tierra, 149.597.870 Kilómetros). “Esto sugiere que no es un cometa porque un cometa no sería tan grande como lo que hemos observado, y un cometa probablemente se habría movido” dijo el Dr. James Houck de la Universidad de Cornell, Centro para las Físicas de Radio e Investigación Espacial, y un miembro del equipo científico de IRAS, añadiendo posteriormente: “Si realmente está tan cerca, sería una parte de nuestro sistema solar”.

Influencia de Hercólubus en los planetas del sistema solar.

Cuando la Academia de Ciencias de París encargó a Alexis Bouvard revisar las posiciones exactas de los planetas, este descubrió que la órbita de Urano presentaba anomalías que hacían que su órbita no se correspondiera exactamente con lo que predecía la ley de la gravedad, lo que le llevó a predecir la existencia de un octavo planeta en el Sistema Solar, más allá de Urano.

A partir de estas observaciones Urbain Jean Joseph Le Verrier (1845) y John Couch Adams (1841) calcularon independientemente la posición de este octavo planeta, que fue localizado en 1846 desde el Observatorio de Berlín por Johann Galle y que recibió el nombre de Neptuno.

Igual que Urano, Neptuno también presenta anomalías en su órbita, por lo que se dio por hecho que tenía que haber un noveno planeta, planeta que se pusieron a buscar los astrónomos y que creyeron encontrar en 1930 con el descubrimiento de Plutón.

El problema es que Plutón resulta ser demasiado pequeño para alterar las órbitas de Urano y Neptuno, y además también presenta incongruencias en su órbita.

Las anomalías en las órbitas de Urano, Neptuno y Plutón requieren de la presencia de un cuerpo celeste con enorme masa. Ese cuerpo es el planeta Hercólubus que con su inmensa masa y su poderoso campo magnético provoca esas desviaciones en las órbitas de los mencionados planetas.

Hercolubus y las anomalías de las sondas Pioneer.

En el año 2.005, la prestigiosa revista New Scientist recopiló los 13 misterios más importantes para la comunidad científica. En la lista de los misterios y junto a algunos tales como la “fusión fría”, la existencia de los “tetraneutrones”, la “materia oscura” o los “rayos cósmicos”, figuraban dos que están muy relacionados con Hercólubus, son: la “anomalía de las sondas Pioneer” y el “acantilado Kuipper”.

Los científicos se refieren a la “anomalía o efecto de las Pioneer”, como al fenómeno de desviación observada de las trayectorias “lógicas” en la parte exterior del Sistema Solar, que tuvieron las sondas espaciales Pioneer 10 y Pioneer 11, provocadas por una desaceleración de velocidad inexplicable (un nanómetro por segundo cuadrado) que logró desviarlas ante el asombro del control de seguimiento de la NASA unos 400.000 kilómetros, diez veces el perímetro de nuestro planeta, y hasta su pérdida de contacto por agotamiento de sus baterías. Desde entonces, ambas deben vagar en algún punto desconocido del espacio profundo.

La Pioneer 10 fue lanzada el 3 de marzo de 1972, logrando hitos en la historia espacial como ser la primera sonda que atravesó el cinturón de asteroides y que llegó hasta el planeta Júpiter, o ser el primer objeto fabricado por el ser humano que escapó del Sistema Solar. Pero si por algo fue realmente popular la Pioneer 10 se debió a que incorpora por primera vez, una placa grabada con un mensaje simbólico informando a una posible civilización extraterrestre, que pudiese interceptar la sonda, sobre el ser humano y su lugar de procedencia, la Tierra, un auténtico “mensaje en una botella” espacial diseñada por el no menos popular astrónomo estadounidense y divulgador científico Carl Sagan y el también astrónomo estadounidense Frank Drake.

La siguiente sonda, la Pioneer 11 y otras misiones como las “voyager”, también incorporaron este tipo de mensajes para hipotéticos seres de otros mundos. Su misión finalizó oficialmente el 31 de marzo de 1997.

La Pioneer 11 fue lanzada el 5 de abril de 1973. A su paso por Júpiter logró fotografiar la “gran mancha roja” y estudiar las regiones polares del planeta, así como algunos de sus satélites. El día 1 de Septiembre alcanzó Saturno, obteniendo las primeras fotografías a corta distancia existentes de él, descubriendo dos nuevos satélites y nuevas divisiones entre los anillos que rodean al planeta. El agotamiento de sus baterías mientras se adentraba en el borde exterior del Sistema Solar, determinó el final de su misión a finales de 1995.

La desaceleración y el posterior desvío en la ruta de las Pionner se debió a la atracción de la masa de un gran planeta “X” desconocido más allá de la frontera conocida de nuestro Sistema Solar. El mismo planeta que el IRAS detectó por infrarrojos en 1983, Hercólubus.

Hercólubus y el acantilado de Kuipper.

El “cinturón de Kuipper” es un conjunto de objetos transneptunianos tales como cometas, asteroides y planetoides que orbitan a una distancia del Sol que oscila entre las 30 UA y las 50 UA, de repente en el borde exterior del cinturón de Kuiper se encuentra el más absoluto de los vacíos, pues la densidad de objetos cae espectacularmente, convirtiéndose en un final abrupto.

Eso se debe a la existencia de un planeta lo suficientemente grande como para atraer a todos esos cuerpos hacia su órbita. Diferentes investigaciones estiman que este planeta, Hercólubus, está orbitando a una distancia de unas 100-200 UA del Sol.

Datos científicos y documentación sobre Hercólubus.

1841 – John Couch Adams investiga la perturbación en la órbita de Urano. En 1841, John Couch Adams empieza a investigar las grandes perturbaciones en la órbita de Urano. Adams asume que las desviaciones son causadas por la gravitación de un planeta desconocido. 1845 – Urbain Le Verrier investiga también las perturbaciones en la órbita de Urano En 1845 Urbain Le Verrier empieza a investigar las perturbaciones en la órbita de Urano. 1846 – Le Verrier declara que debe haber otro planeta desconocido. En septiembre de 1946, una semana después del descubrimiento de Neptuno, Le Verrier declara que debe haber otro planeta desconocido. 1877 – David Todd. Usa un método gráfico para calcular la órbita de un planeta trans-neptuniano. En 1877, David Todd utilizó un “método gráfico”, y a pesar de las incongruencias de los residuos de Urano, derivó elementos para un planeta trans-neptuniano: distancia media 52 UA, período 375 años, y magnitud más débil que 13. A su longitud de 1.877,84 se le dieron 170 grados con un error de 10 grados. La inclinación era de 1,40 grados y la longitud del nodo ascendente 103 grados. 1879, Camille Flammarion añade otro indicio de la existencia de un planeta más allá de Neptuno. En 1879, Camille Flammarion añadió otro indicio de la existencia de un planeta más allá de Neptuno: el afelio de los cometas periódicos tendía a agruparse alrededor de las órbitas de los planetas grandes. Júpiter tiene la mayor parte de esos cometas, y Saturno, Urano y Neptuno tienen sólo unos cuantos cada uno. Flammarion descubrió dos cometas, el 1862 III con un período de 120 años y afelio a 47,6 UA, y el 1889 II, con un período algo mayor y el afelio a 49,8 UA. Este descubrimiento le llevó a deducir que había un planeta hipotético que se movía a unas 45 UA. 1880 – El profesor Forbes realizó un estudio sobre las órbitas planetarias. En el año 1880, el profesor Forbes publicó una memoria concerniente al afelio de los cometas y su relación con las órbitas planetarias. 1900 – Forbes calcula que había un planeta trans-neptuniano. Alrededor de 1900, se conocían cinco cometas con un afelio fuera de la órbita de Neptuno, por ello Forbes dedujo que había un planeta trans-neptuniano moviéndose a una distancia de unas 100 UA, y otro más a 300 UA, con períodos de 1.000 y 5.000 años. 1900 – Hans-Emil Lau, de Copenhague, calculó dos planetas trans-neptunianos. En 1900, Hans-Emil Lau, de Copenhague, publicó los elementos de dos planetas trans-Neptunianos a 46,6 y 70,7 UA de distancia, con masas de 9 y 47,2 veces la de la Tierra, y la magnitud del planeta más cercano alrededor de 10-11. Las longitudes de esos hipotéticos cuerpos en 1900 eran de 274 y 343 grados, ambas con un gran error de 180 grados. Durante los siguientes 5 años, varios astrónomos y matemáticos publicaron sus propias ideas sobre lo que podía encontrarse en las zonas exteriores del sistema solar. Gaillot, del Observatorio de París, propuso dos planetas trans-neptunianos a 45 y 60 UA. 1901 – Gabriel Dallet calculó un planeta desconocido a 47 UA En 1901, Gabriel Dallet dedujo un planeta hipotético a 47 UA con una magnitud de 9,5-10,5 y longitud en 1900 de 358 grados. El mismo año Theodor Grigull derivó una longitud para un planeta trans-neptuniano a menos de 6 grados del planeta de Dallet, y más tarde redujo la diferencia a 2,5 grados. Se suponía que este planeta estaba a 50,6 UA. 1902 – Theodor Grigull expuso sus cálculos sobre un planeta trans-neptuniano. El Dr. Theodor Grigull de Munster, Alemania, propuso en 1902 un planeta del tamaño de Urano a 50 UA y período de 360 años, al que llamó “Hades”. Grigull basó su trabajo principalmente en las órbitas de los cometas con afelio más allá de la órbita de Neptuno, probando si la atracción gravitatoria de tal cuerpo produciría las desviaciones observadas en el movimiento de Urano. 1904 – Thomas Jefferson Jackson See predijo tres planetas trans-neptunianos. Thomas Jefferson Jackson See calculó tres planetas trans-neptunianos: “Oceanus” a 42,25 UA y período de 272,2 años y una longitud de 200 grados. “Trans-Oceanus” a 56 UA y período de 420 años. Y finalmente otro a 72 UA y período de 610 años. 1921 – Theodor Grigull revisó el período orbital de “Hades” En 1921 Grigull revisó el período orbital de “Hades” y lo cambió a 310-330 años, para ajustarse mejor a las desviaciones observadas. 1929 – Clyde Tombaugh encontró el planeta Plutón. En diciembre de 1929 un joven granjero y astrónomo aficionado, Clyde Tombaugh de Kansas, fue contratado para que hiciera la búsqueda. Tombaugh comenzó su trabajo en abril de 1929. El 23 y 29 de enero, Tombaugh expuso el par de láminas en las que encontró a Plutón mientras las examinaba el 18 de febrero. Por entonces Tombaugh había examinado cientos de parejas de láminas y millones de estrellas. La primera órbita computada para Plutón tenía una excentricidad de 0,909 y un periodo de 3.000 años. Esto arrojó algunas dudas sobre si era un planeta o no. Sin embargo, unos meses después, se obtuvieron unos elementos orbitales para Plutón considerablemente mejores. 1942 – R. S. Richardson utilizó el cometa Halley para calcular un planeta trans-plutoniano. En 1942, R. S. Richardson descubrió que un planeta del tamaño de la Tierra a 36,2 UA, o a 1 UA más allá del afelio del Halley, retrasaría el paso del Halley por su perihelio para que concordase mejor con las observaciones. Un planeta a 53,3 UA, de 0,1 masas terrestres tendría un efecto similar. 1946 – Francis M. E. Sevin sugirió un planeta trans-plutoniano. En 1946, Francis M. E. Sevin sugirió un planeta trans-plutoniano a 78 UA. Primero derivó esto de un método empírico curioso en el que agrupaba los planetas y el asteroide errático Hidalgo en dos grupos de cuerpos interiores y exteriores: Grupo I: Mercurio Venus Tierra     Marte Asteroides Júpiter
Grupo II:     ?       Plutón Neptuno Urano Saturno     Hidalgo Luego añadió los logaritmos de los períodos de cada par de planetas, encontrando una suma constante de aproximadamente 7,34. Suponiendo que esta suma es válida también para Mercurio y el trans-plutoniano, llegó a un período de unos 677 años para “Transplutón”. Más tarde Sevin desarrolló un juego completo de elementos para “Transplutón”: dist 77,8 UA, período 685,8 años, excentricidad 0,3, masa 11,6 masas terrestres. 1950 – K. Schutte de Munich sugirió un planeta trans-plutoniano. En 1950, K. Schutte de Munich utilizó los datos de ocho cometas periódicos para sugerir un planeta trans-plutoniano a 77 UA. 1954 – H. H. Kitzinger sugirió un planeta trans-plutoniano. En 1954, H. H. Kitzinger de Karlsruhe, utilizando los mismos ocho cometas, extendió y refinó el trabajo, encontrando que el supuesto planeta estaba a 65 UA, con un período de 523,5 años, una inclinación orbital de 56 grados, y una magnitud estimada de 11. 1957 – H. H. Kitzinger reviso sus cálculos del planeta trans-plutoniano. En 1957, Kitzinger retomó el problema y concluyó nuevos elementos: dist 75,1 UA, período 650 años, inclinación 40 grados, magnitud alrededor de 10. 1959 – H. H. Kitzinger actualizó nuevamente sus cálculos del planeta trans-plutoniano. Retomó el problema otra vez en 1959, llegando a una distancia media de 77 UA, período de 675,7 años, inclinación 38 grados, excentricidad 0.07 años 1972 – Brady utilizó el cometa Halley para calcular un planeta trans-plutoniano. En 1972, Brady predijo un planeta a 59,9 UA, período 464 años, excentricidad 0,07, inclinación 120 grados (es decir, en una órbita retrógrada), magnitud 14-14, y del tamaño de Saturno aproximadamente. Tal planeta trans-plutoniano reduciría los residuos del Cometa Halley significativamente hasta el paso por el perihelio de 1456. 1976 – Tom van Flandern busco un 10º planeta por las deviaciones orbitales de Urano Y Neptuno. Tom van Flandern examinó las posiciones de Urano y Neptuno en los años 70. Las órbitas calculadas para Neptuno se ajustaron a las observaciones sólo durante unos años, y luego comenzaron a disconcordar. La órbita de Urano se ajustó a las observaciones durante una revolución, pero no durante las revoluciones previas. En 1976, Tom van Flandern se convenció de que había un décimo planeta. 1976 – Publicación del libro “El Duodécimo Planeta” En este libro el investigador y Arqueólogo Zecharia Sitchin expone los datos que dejaron los sumerios escritos en tablillas de arcilla. Los sumerios, primera civilización conocida, vivieron en la antigua Mesopotamia 3.000 años a.c. aproximadamente. Los sumerios describieron un gran planeta que llamaban “Nibiru” (planeta del cruce), cuya órbita se cruza con la Tierra cíclicamente. Los babilonios le dieron a este planeta el nombre de su principal deidad, Marduk. Sitchin con todos estos datos arqueológicos llega a la conclusión de que la órbita de Hercólubus o Nibiru es de 3.600 años, alcanzando en cada órbita un punto muy próximo a la Tierra. 1978 – James W. Christy calculó la masa de Plutón y vio que tenía que haber otro planeta más grande desconocido. La masa de Plutón era muy difícil de determinar. Se dieron distintos valores en diferentes momentos — el problema no se aclaró hasta que James W. Christy descubrió Caronte, la luna de Plutón, en junio de 1978. ¡Se demostró entonces que Plutón sólo tenía el 20% de la masa de nuestra Luna! Eso hizo a Plutón desesperadamente inadecuado para producir perturbaciones gravitatorias medibles en Urano y Neptuno. Plutón no podía ser el Planeta X. Es decir, el planeta encontrado no era el planeta esperado. 1981 – Reunión de la Sociedad Astronómica Americana. En enero de 1981, varios periódicos declararon que la órbita de Plutón señalaba que existía un 10º planeta. La información provenía de un astrónomo del Observatorio Naval americano, que explicó en una reunión de la Sociedad Astronómica americana, que la irregularidad en la órbita de Plutón indica que el sistema solar contiene un 10º planeta. 1982 – Reconocimiento oficial de la existencia de Hercólubus por la NASA En 1982, la NASA reconoció la existencia de Hercólubus oficialmente haciendo el siguiente anuncio: “Un objeto realmente grande está, allí más allá de los planetas exteriores.” Artículo escrito el 17 de junio de 1982 por el Ames Research Laboratory de la NASA. 1983 – Se lanza IRAS (Satélite Astronómico Infrarrojo) que encontró a Hercólubus. En 1983, es lanzado IRAS (Satélite Astronómico Infrarrojo) que rápidamente encontró a Hercólubus. El 30 de diciembre de 1983 el Washington Post publicó “Se ha encontrado un cuerpo celeste, parte de este sistema solar, tan grande como Júpiter y en dirección de la constelación de Orión por un telescopio orbital.”





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